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¿Cómo desinfectar hoteles o alojamientos turísticos?


Introducción

La calidad del aire interior, incluida la de las viviendas, se ha convertido en un problema de salud ambiental, como el control de la calidad del aire en el exterior o la exposición en el trabajo

El nuevo RITE del 2007 establece las categorías mínimas exigibles de calidad de aire interior (IDA) en función del uso de los edificios; así el aire de locales comunes de hoteles y similares está clasificado como IDA2: (aire de buena calidad).

Sabías que …

La calidad del aire interior comenzó a considerarse un problema a finales de los 60, aunque los primeros estudios no se llevaron a cabo hasta unos diez años después.

Parece, a priori, lógico pensar que para que la calidad del aire sea buena, éste debe contener los componentes necesarios en proporciones apropiadas.

Sin embargo, en realidad es a través del usuario (de su respiración), como mejor puede valorarse su calidad. La razón está en que el aire inhalado se percibe perfectamente a través de los sentidos, ya que el ser humano es sensible a los efectos olfativos e irritantes de cerca de medio millón de compuestos químicos.

Por consiguiente, si los ocupantes de un edificio están todos satisfechos con el aire, se dice que éste es de alta calidad, y de mala calidad si sucede lo contrario.

Esto es perfectamente aplicable al caso de los hoteles, en los que el aire debe percibirse como de calidad (es decir: no percibirse en absoluto), sin olores desagradables ni sustancias irritantes o alergénicas. Pero además debe tener una calidad microbiológica alta, porque aunque ésta no se percibe a través de los sentidos, puede llegar a ocasionar problemas de salud más serios que un simple mal olor.

Así, los tratamientos ambientales de nuestra empresa garantizan espacios seguros, agradables y saludables.


Problemas frecuentes

Algunos de los problemas frecuentes que se presentan en los hoteles:

  1. Contaminación microbiológica Los microorganismos son un componente normal y esencial de los ecosistemas. Por ejemplo, en el suelo y en la atmósfera suelen hallarse diversos hongos y bacterias saprófitos que se nutren de materia orgánica muerta del medio ambiente, los cuales se han detectado también en el medio ambiente de interiores. Tanto en las zonas comunes de los hoteles como en las habitaciones se puede dar una falta de desinfección en sillas, sofás, paredes, techos, cortinas, suelos y colchas. Falta de desinfección en los conductos de aire acondicionado o splits. Picaportes, mandos a distancia, teléfonos, picaportes y demás objetos de uso común no suelen ser desinfectados regularmente, por lo que tienden a representar un riesgo nada desdeñable de contaminación microbiológica, con las subsiguientes consecuencias de contagios de enfermedades (como la gripe) al ser tocados por un portador enfermo y posteriormente por un nuevo huésped sano.

  2. Contaminación química Si habláramos de materiales de construcción, muebles y sistemas de ventilación como los utilizados hace 50 años, cuando predominaban el ladrillo, la madera y el acero, se podría considerar a las personas como única fuente de contaminación del aire interior. Sin embargo, los materiales utlizados en la actualidad añaden otro tipo de contaminación al aire de interiores: la química. Todos los materiales generan contaminación, unos en pequeña y otros en gran cantidad, y juntos contribuyen al deterioro de la calidad del aire interior.

  3. Olores Una parte importante de la calidad del aire interior, como ya hemos señalado, es su olor: éste suele ser el parámetro definitorio. La combinación de un cierto olor con el leve efecto irritante de un compuesto en el aire de un interior puede conducirnos a definir su calidad como “fresca” y “limpia” o como “viciada” y “contaminada”. Por consiguiente, el olor es muy importante al definir la calidad del aire interior. Aunque los olores dependen objetivamente de la presencia de compuestos en cantidades superiores a sus umbrales olfativos, a menudo se evalúan desde un punto de vista estrictamente subjetivo. Desde el punto de vista de la percepción, son cuatro las características que nos permiten definir y medir los olores: intensidad, calidad, tolerabilidad y umbral. Sin embargo, es muy difícil “medir” los olores desde un punto de vista químico en el aire interior. Por esa razón la tendencia es eliminar los olores “malos” y utilizar, en su lugar, los considerados buenos con el fin de dar al aire una calidad agradable. El problema se plantea, en estos casos, cuando se intenta el enmascaramiento de los malos olores con otros agradables. Este intento  suele fracasar, ya que pueden reconocerse por separado olores de muy diferentes calidades, y el resultado es imprevisible.


Hoteles saludables

Un hotel saludable es un espacio libre de contaminantes, sin olores, sin virus, hongos ni bacterias en superficies textiles, paredes, techos, suelos y sobre todo en el aire respirable.
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